Esta campaña de marketing busca impactar directamente en la raiz de la cultura popular de Puerto Rico, el país a la que se dirige. No hay duda de que la idea es atractiva, pero en una época en la que la reputación de los bancos y su relación con la sociedad no podría estar más entredicho cabe preguntarse ¿hasta qué punto una marca puede emplear su dinero en “comprar” la cultura popular para apropiarse de ella?

De acuerdo, el mensaje de esta campaña, ese cambio de concepto en la letra de la canción más popular de Puerto Rico, no podría ser más respetable -y si no, simplemente den a play en el video- y, además, ningún profesional en su sano juicio podría cuestionar de la efectividad de la acción emprendida por Banco Popular pero, ¿podría ser que acabara volviéndose en su contra?
Qué opinais vosotros?

Via TC Lab